Soledad adolescente

Soledad adolescente
Eleonor Faur y Sebastián Fuentes

Los/as docentes del Diploma Superior en Políticas e Instituciones Educativas con Enfoque de Género, Eleonor Faur y Sebastián Fuentes, desarrollaron una investigación en 2019 sobre las experiencias de embarazo y maternidad/paternidad en adolescentes y jóvenes escolarizados de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Describían y analizaban cómo las/os adolescentes percibían, hablaban y practicaban la interrupción del embarazo (ellas o sus amigas) en contextos de gran precariedad, instalando un cuestionamiento al sistema educativo y a la escuela en su capacidad de alojar y acompañar esas experiencias, o al menos, de hablar sobre ellas. Todo ello sucedía antes de que el Congreso Argentino sancione la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2020. Compartimos a continuación un fragmento del Informe. La experiencia de las/os adolescentes, atravesada por angustias, presiones y soledad, requiere ser atendida por los actores escolares, más aún cuando la Interrupción se hace derecho.


Las adolescentes madres plantean que la interrupción del embarazo constituye una posibilidad, que surge de distintas maneras al enterarse de su embarazo. En algunos casos, buscan averiguar concretamente dónde realizar la interrupción del embarazo, o cómo hacerlo (ej. pastillas). Algunas, incluso, relatan intentos de abortos, que se realizan sin ningún acompañamiento profesional, algunas se arrepienten en la mitad del camino. En otros casos aparece como una presión que viene del grupo familiar. En general, cuando se trata de la interrupción del embarazo, la escuela está ausente, incluso en la provisión de información sobre las causales legales.

Entonces para mí, él ya tenía 4 años, mi hijo era independiente, ya empezaba el jardín, yo ya podía empezar a hacer mi vida tranquila. Y cuando me enteré que estaba embarazada de mi hija fue como que se me cayó un baldazo de agua fría, no quería saber más nada. Me puse las pastillas, las oxaprost, pero cuando me las puse, en el transcurso de que yo me las puse, me puse a llorar y me paré y empecé a saltar. Cuando me paro y empiezo a saltar, lo único que hizo la pastilla es tocó la bolsa y le hizo un hematoma a la bolsa, después no me hizo más nada.

E: ¿Y quién te recomendó cómo hacer, cuáles usar, qué cantidad?
Karina: Porque vivo en la villa y hay farmacias.
E: ¿El mismo farmacéutico te dijo cómo usarlas?
Karina: Sí, vivo en la villa. Todo el mundo lo hizo, todas las pibas. Ahí todo el mundo
E: ¿Todo el mundo te dice...?
Karina: Sí.
E: ¿Te pusiste a brincar porque te arrepentiste?
Karina: Me arrepentí. (…). Empecé a saltar, lloraba, saltaba, lloraba, me rasguñaba la cara, todo. Y lloraba y saltaba y al día siguiente me bajó como un hematoma y yo dije, bueno, se me vino el bebé. Pero me bajó casi nada, y una amiga me dijo: “no, te tiene que sangrar”. Y a mí no me sangró. Entonces dije: bueno, qué raro, me salió poquita sangre. A la semana me fui a hacer la ecografía y mi hija seguía ahí, se movía así.
Karina, madre de 2 niños/as, 24 años, Escuela 2.

La información que circula entre ellas se pasa de una a otra o se obtiene en la farmacia y no siempre es completa ni correcta. El uso de yuyos, incluyendo el perejil, es una de las prácticas relatadas por las adolescentes. En algunos casos, se percibe una confusión importante entre evitar e interrumpir un embarazo. La exposición a situaciones de riesgo parece un tema significativo.

Yo conozco del tema, mi cuñada, mi prima. Para mí es común. Porque yo lo escuché hasta de familiares mías. A mí una vez me causó tanta risa porque me preguntaron qué yuyo podían tomar para no quedar embarazadas. O sea viste, hay yuyos que (se ríe) hace que no sé qué- Sí pero qué chiste! ¡Porque soy paraguaya pensás que te va a dar resultado! ¡Andá cuidate! (…) El perejil, está ese uña de gato (…) Uña de gato, funciona. Perejil, a mí, la tía del papá de mi nena me dijo una vez que probó perejil y le bajó. O sea, un mes no le bajó y al otro mes le bajó. Su licuado de perejil (y se ríe). No sé. No sé qué efecto dará.
Teresa, madre, 20 años, Escuela 1

En todo caso, aún al haber decidido continuar con el embarazo, o no haber podido efectivizar su interrupción, el aborto constituye un tema que toca el proceso decisorio de las adolescentes, la (in)capacidad de acceder a él, y hace parte de un hito en la trayectoria. En los grupos, muchas jóvenes que son mamás dicen que no lo practicarían nunca, incluso alegan estar “en contra”.
El grupo familiar, sobre todo la madre de la adolescente, es quien juega el papel de apoyo, rechazo o presión en relación al aborto. No se hace referencia a la presencia de los padres en este hito, y los varones participantes de los grupos focales mantenían su silencio en relación al tema. Las condiciones económicas, el acceso a información certera, la exposición a riesgos configura una experiencia de mucha fragilidad, y de desigualdad en las posibilidades de acceder a una interrupción del embarazo.

Nadia: Yo quería al principio (ser madre), pero pensé que era uno (risas) Cuando me enteré que eran dos, me volví loca. Intenté muchas cosas, pero no.
E: ¿Qué es intentar?
Nadia: Abortar. En una clínica. Tenía la plata, todo. Pero como eran dos, semana a semana me iban aumentando. Por ejemplo, eran treinta mil pesos lo que tenía que poner y a la otra semana eran treinta y cinco y así. Hasta que un día le dije a mi mamá y me dijo que no. Nadie quería que me lo saque porque eran dos pero yo sí quería porque no quería dejar los estudios, no quería dejar de trabajar
Nadia, madre, 23 años, Escuela 3.

En ocasiones, la interrupción del embarazo puede ocurrir antes de contarle a la familia acerca de la situación, es decir, las adolescentes buscan alternativas para evitar afrontar lo que sienten como decepción hacia el grupo familiar.

Como apoyos frente a una interrupción del embarazo, aparece como recurrente en los relatos el lugar de sus madres –que, como dijimos, puede ser de acompañar o de presionar ofreciendo los posicionamientos propios. En un solo relato se menciona el acompañamiento de organizaciones feministas en el proceso de abortar como algo que le sucedió a una amiga.

En todos los relatos y conversaciones que tuvimos con las adolescentes en relación al aborto, sobresale la ausencia de la escuela, como un espacio donde esto pueda hablarse, o incluso pueda contarse una vez realizado. Pareciera que la contención inicial que las adolescentes encuentran en los/as referentes escolares se diluyera cuando están construyendo una decisión en relación a la interrupción, se configura un silencio, una ausencia de intervención que puede estar enmarcada en la ilegalidad de una práctica de la que docentes y directivos/as prefieren mantener a distancia.

Por otra parte, surge en relatos propios y de conocidos/as la imposibilidad de abortar por enterarse del embarazo muy tarde o por acceder a información incorrecta (que no se percibe como tal, pues el desconocimiento sobre el tema es importante). En el caso de estar en el proceso de deliberación, la realización de una ecografía suele condicionar la decisión en relación a la continuidad del embarazo.

Mi mamá me llevó a que me lo saque a un lugar. Y como no había bebé, había bolsa, pero no bebé tenía que esperar dos meses o un mes. Se da que me voy de vacaciones y cuando vuelvo ya estaba de dos meses y me hacen la ecografía. Me hicieron escuchar el corazoncito mínimo del bebito y ahí yo dije no, ma, yo no puedo
Alejandra, madre, 20 años, Escuela 2

El acceso a los servicios de salud no siempre sucede en un contexto que respete los procesos de decisión de las adolescentes, y en ocasiones se refuerza con las presiones familiares sobre qué tipo de decisiones tomar, decisiones para lo cual tampoco hay “mucho tiempo”.

Es lo que pasa. Yo cuando vi la imagen ahí, encima parecía que la ecógrafa sabía que yo me lo quise sacar porque me puso como 20 minutos ahí y me dice: “ay mirá, mirá cómo se mueve, mirá esto”... Y yo lloraba. (...) Ahí ya dije, bueno listo ya está, no me lo saco. A través de eso yo le comenté a mi mamá, le dije lo que me hice, mi mamá es antiaborto, anti-todo y mi mamá me tenía enferma haciéndome ecografías, ecografías, 4d, 5d, hd, todo. (Risas) Mi mamá me enfermaba, de todo. Me dijo que si salía mal iba a ser mi karma toda mi vida. Bueno, millones de cosas me dijo mi mamá. Pero gracias a Dios mi hija salió bien, no tiene ningún tipo de enfermedad. Lo que sí es terrible, es mi karma. Pero más que eso, no le pasó más nada.
Karina, madre, 24 años, Escuela 2

Es evidente el rol crucial que ejercen los efectores del sistema de salud. No obstante, en la medida que las asesorías que brindan a las adolescentes embarazadas no siempre se adecuan a las recomendaciones y protocolos vigentes, en la experiencia de las adolescentes se refleja cierta desigualdad en la probabilidad de encontrar a un centro de salud que pregunte, oriente, respete, cuide y acompañe, y que no busque condicionar las decisiones de quienes se acercan al servicio de salud.

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Extraído de: Faur, Eleonor y Fuentes, Sebastián (2019). Experiencias de embarazo, maternidad y paternidad en la adolescencia. Trayectorias escolares y políticas públicas en la CABA (pp. 24-27). Ciudad de Buenos Aires: Fundación Kaleidos, Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.